domingo, 10 de octubre de 2010

Comencemos a trabajar pegados a la vid

10/10/10
Predicadora: Iris Juárez

Juan 15:1-7 
Por medio de esta palabra, Dios nos habla sobre la vid para que la pongamos por obra. La parra es una planta que se extiende y da frutos en abundancia.
En el vv1 Jesús dice que él es la vid, el Padre el labrador y nosotros las ramas.
En el vv7 Dios nos hace saber que quiere que permanezcamos unidos a Él, que nos quedemos junto a Él a pesar de todas las cosas y circunstancias.
¿De qué manera permanecemos en Jesús? Por medio de la comunión íntima con Jesús para permanecer en él.
La sabia es el nutriente de las ramas, como la sangre es a la vida. Si las ramas no están unidas a la vid, se secarán. Por ello debemos permanecer unidos a Jesús para poder dar fruto, es decir dando testimonio de Jesús, expresando mi conducta como hijo de Dios, no sólo en la Iglesia sino afuera. Entonces tu conducta y testimonio es el fruto. Lo podrás ver al saber qué es lo que dicen mis parientes de mi.
Pero ¿qué es lo que hace un testigo de Dios? No puede ser testigo de algo que no vio, es decir cómo voy a ser testigo si no tengo comunión con Jesús.
Su Palabra me enseña cómo quiere que me conduzca. Cuanto más conozco a Dios, más me conozco a mi mismo.
Juan 3:30
Juan era el mayor de los profetas y fue quién bautizó a Jesús. Es necesario que yo, como creyente, mengüe y que Jesús crezca. ¿Qué pasa con respecto a esto?
Cuando llegamos a los caminos de Jesús, vinimos fracasados. El Señor nos perdonó, nos dignificó, limpió nuestras cabezas y a partir de allí comienza a usarnos.
El Señor nos utiliza y comienza a salir algo de nuestras vidas, que si no participamos no estaremos bien. A causa de ello, vemos en la escrituras que no tenemos idea de cuerpo sino que quieres hacerlo sólo.
Números 13:25-33
Moisés envía doce varones de Dios a espiar la tierra de Canaán. Regresaron y diez miraron y pensaron que aquel pueblo era muy fuerte y que los iban a matar. Sentían temor porque pensaron con el alma.
Números 14:1-8
Pero Josué y Caleb no pensaron como el resto, sino unidos a la vid. Dijeron que Dios los llevaría a la tierra prometida y se las entregaría.
vv24 En Josué y Caleb había otro espíritu diferente a los otros diez varones de Dios.
Cuando una noticia desagradable llega a tu vida, te alborota. Pero tú y yo podemos manejar el alma y decidir si lloras o no.
Los diez varones miraron lo peor, miraron lo almático, miraron el pasado y se proyectaron al futuro.
Si me quedo sin trabajo piensas “¿con qué me alimento?”
“Y si me muero, no tendré con qué pagar el entierro. ¿Y ahora qué?”
“¿Y por qué a mi? si Jesús está ahí cuidándome.”
“¿Y qué voy hacer mañana? Si Dios tiene el control de todo”.
“Y si muero ¿con quién se va a casar mi esposo? Pero mi Dios está allí”.
Pero a pesar de que Dios está allí, me meto en una pileta de lágrimas porque estoy sóla y porque todo lo pensé y todo lo hice sóla y no le dí el lugar a Dios.
¡Qué diferente es tener otro espíritu! Los médicos dicen que tengo una enfermedad, pero diferente es decir que el Señor tiene el control de todo, pensando como Dios quiere.
Con tus reacciones almáticas afectas a los que están en tu entorno. Y esto afectará a tus generaciones. Pero si estás unido a la vid tu entorno dirá: “¡Que bárbaro! Cómo confía en Dios”. El problema es que quede allí y digas: “Estoy peleando la buena batalla”. Pero Quién pelea la buena batalla es Dios.
Cuando el Señor crece en nosotros, nosotros mengüamos, porque lo que está dentro del alma no sirve.
Romanos 15:1-6; 1 Corintios 15:6-10
¿Sabes una cosa? Pablo decía que era el más pequeño, el abortivo porque no pertenecía a los doce escogidos por Jesús, PERO se consideraba el más gigante porque reconocía la gracia de Dios en él, porque él sólo no era nada. Mire que tal diferencia. Por eso Dios en Su Palabra nos enseña que debemos ser como niños, mirando al hermano como superiores a nosotros mismos y no creernos como superiores.
Pablo perseguía a la Iglesia y fue testigo cuando mataron a Esteban. Pero Dios le dio un mandato a Pablo y lo limpió. Pablo no se creyó más de lo que era, dando lugar a la carne, al orgullo y a la vanagloria. Sino que reconocía la gracia de Dios en él.
Dios te limpió no para altivez, sino para que trabajes como cuerpo y ese ministerio genere fruto.
Números 13:23
Los espías traían un sarmiento con un racimo de uvas. Es decir uno sólo no traía el racimo, sino entre dos por medio de un palo cargado al hombro traían fruto.
¿Tu fruto entra en tu mano? No se puede hacer las cosas sólo, viendo cómo están las ramas de tu prójimo, en lugar de ocuparte de que tu rama y la de tu prójimo estén insertas en la vid para que todos den fruto.
La palabra de Dios dice que la rama que no da fruto se secará porque la sabia no pasa por ella.
¿Estás permaneciendo en Cristo y en su palabra? Si no estás permaneciendo en Jesús vendrás a la Iglesia, pero no dejaras legado para tus generaciones.
Si murieras hoy ¿qué estás dejando en la tierra hoy?
¿Tu legado es de bendición?
¿Qué hemos hecho con Su palabra y no hemos cumplido?
Juan 12:24
Usted y yo sabemos que áreas hay que morir y comenzar a trabajar pegados a la vid.